El sueño “imposible” que se hizo realidad y transformó para siempre el turismo en Ushuaia
Juan Carlos Begué nació en Tunuyán, en el Valle de Uco, Mendoza, por lo que desde chico tuvo una relación cercana con las montañas y la nieve, aunque seguramente no imaginara la importancia que ambas tendrían más adelante en su vida.
En diálogo con Clarín, cuenta que un día, conversando con amigos que habían estado hacía poco en Ushuaia, se enteró, junto con su esposa, sobre la situación y las perspectivas de la capital de Tierra del Fuego, y fue suficiente para que tomaran la decisión: largarse a la aventura de buscar una nueva vida en el fin del mundo.
Llegaron a Tierra del Fuego en 1971, cuando Ushuaia era un pequeño pueblo de poco más de 5.000 habitantes (hoy tiene más de 80.000), y Juan Carlos se contactó con gente de la zona vinculada a la montaña y las actividades outdoor, que era el mercado al que buscaba dirigirse.
Y concluye: “Pensaba que generar una estación de esquí era romper la estacionalidad en Ushuaia, y hoy puedo decir ‘trabajo cumplido’. Se rompió la estacionalidad; antes los taxistas no trabajaban cuando nevaba y no les gustaba; hoy se ponen felices; somos el motor de la economía invernal, y la mayor parte de los gastos de los turistas de invierno queda en otros servicios de la ciudad».
«Cuando iniciamos este sueño era impensable tener que reservar en un restaurante; ahora es imprescindible; es una gran satisfacción poder decir que en Ushuaia hay un antes y un después de Cerro Castor”.
Juan Carlos Begué dice que aún el trabajo no está terminado y queda mucho por hacer. Foto Flia. Begué / Cerro Castro
De una temporada que duraba dos o tres meses al año -diciembre a febrero-, Ushuaia pasó 9 o 10 meses de turismo. Pero el trabajo no está terminado ni mucho menos, porque “es un compromiso, hay que estar. Somos del medio, somos de la nieve, y seguimos siendo una empresa familiar en la que los integrantes de la familia estamos siempre, en invierno y en verano. Y nos encargamos de todas las actividades que hacen al funcionamiento de la montaña”, finaliza Juan Carlos, con la satisfacción de la tarea cumplida y el entusiasmo que le generan los nuevos desafíos por venir.
Fuente: Clarín
