A medio camino entre Roma y Florencia, en la región de Lacio, Italia, Civita di Bagnoregio es un pueblo con mucho encanto.
Construcciones antiguas, callecitas estrechas y balcones floridos dan ganas de perderse sin rumbo.
Muchos pueblos de Italia seducen con este tipo de postales. Pero Civita di Bagnoregio llama la atención de los viajeros por su extraña ubicación y, más curioso aún, su futuro incierto.
Es que es un pueblo de muy pocos habitantes (son 11 y una colonia de gatos) que se encuentra sobre una colina de toba («piedra caliza muy porosa y ligera», la definición de la RAE) de unos 485 metros de altura, que está en un proceso constante de erosión.
Dicen que el desgate de sus murallones avanza a un ritmo de siete centímetros por año y de ahí el apodo que carga hace varios años: La città che muore («la ciudad que muere»). Lentamente se va achicando.
Lejos de desaparecer del horizonte de los viajeros, cada año atrae a más visitantes que llegan llenos de curiosidad. Es más, en 2023, varios medios informaron que Harry Styles había comprado aquí una casa, cautivado por la belleza de la zona.
Civita di Bagnoregio, Italia. Foto Shutterstock
Por eso hay quienes sugieren que ahora su apodo debería ser «el pueblo que quiere vivir»
La aventura de llegar a Civita di Bagnoregio
Uno de los atractivos del pueblo es que su acceso es una aventura ya que hay que cruzar a pie un puente de unos 300 metros que lo separa del centro urbano de Bagnoregio.
La bienvenida llega al alcanzar la Puerta de Santa María, la única que quedó de las cinco originales, decorada con dos leones de piedra que arañan dos cabezas humanas, y que abre paso al laberinto de callecitas medievales y la sensación de que se está haciendo un viaje en el tiempo
Civita di Bagnoregio, Italia. Foto Shutterstock
Fundado por los etruscos hace más de 2.500 años, el lugar conserva rastros del medioevo en sus diferentes rincones.
El Palazzo Alemanni, uno de los bellos edificios antiguos, alberga el Museo Geológico y del Desprendimiento de Tierra, un buen lugar para tratar de entender el desgaste del pueblo y su historia.
En la plaza principal se encuentra la iglesia románica de San Donato restaurada en el siglo XVI y que tiene adentro un crucifijo de madera del 1400. El pequeño Museo Antica Civitas está dentro de una vivienda y la gruta de San Buenaventura es un antigua tumba etrusca excavada en la pared.
Dejarse llevar por las calles, tomar un café, pasear al atardecer y disfrutar de las vistas panorámicas del Valle dei Calanchi son parte de la experiencia inolvidable de Civita -dentro de la lista de Los Pueblos Más Bonitos de Italia-, así como comer en sus restaurantes o participar de sus festivales populares.
Civita di Bagnoregio, Italia. Foto Shutterstock
La historia de «la ciudad que muere»
En busca de sus orígenes y de la explicación de su nombre, encontramos que es una derivación de Balneum Regis («baño del rey»), algo que se fundamenta en la presencia de aguas termales con propiedades terapéuticas bastante particulares en esta zona de la provincia de Viterbo que, dice la leyenda, curaron las heridas del rey lombardo Desiderio
Cuentan que en el siglo XII, Bagnoregio tuvo un período de prosperidad y vitalidad cultural.
Pero el golpe del terremoto del 10 de junio de 1695 fue determinante para el futuro de la ciudad ya que formó un acantilado y la separó de otros dos distritos que con el tiempo, cuando los habitantes comenzaron a abandonar la colina, terminaron convirtiéndose en la actual Bagnoregio.
Miniguía
- El único modo para llegar al pueblo emplazado en la colina es cruzando a pie el puente que lo conecta Civita di Bagnoregio con Bagnoregio (la «ciudad nueva»).
- Para ingresar, hay que pagar un ticket de 5 euros por persona.
- Hay posibilidades de alojarse dentro de Civita en casas de alquiler, posadas y bed & breakfast.
- Para más información: civitadibagnoregio.cloud
Fuente: Clarín
